Mi contacto con el yoga fue en el 2014, cuando mi intuición me condujo hasta este centro, blanc yoga. Desde el primer momento, percibí que aquello sería especial. Solo atravesar la puerta, mi cuerpo se encogió a la vez que se erizó como nunca. Mi búsqueda por fin había terminado, había llegado a casa. Los principios fueros duros, las lágrimas brotaban sin saber ni entender porqué, pero a pesar de todo, al día siguiente volvía a aquel lugar donde aquello que hacían solo producía en mi, bienestar y sentir la paz conmigo misma.
Pocos años hicieron falta para decidir formarme como profesora. Eran tantos los beneficios obtenidos que solo quería saber y saber. Pero ya se sabe, nada está en tus manos, así que sin saber cómo me puese al servicio de todo aquel que lo necesite.
"Nada dura por siempre jamás"